jueves, 26 de noviembre de 2015

Oh Dios

A qué se debe tu silencio, Oh Dios
A qué le temes
 … al escarnio publico
          … a la CNN
               … al Tribunal de la Libre Competencia
                   … al juicio político
                      … a la policía secreta
                         … a los snobs
Yo un simple mortal
Un pequeño dios sin universo
Yo tan incoherente como siempre
Yo te interpelo…
     … interpelo tu burlesco silencio
Silencio que no escucho de los grandes
A esos grandes mortales que son eternos (¿no eres eterno tú, Oh Dios?)
Ahí están sus escritos
Te los restriego en tu rostro Oh Dios del silencio
Ahí está Whitman, Guillen, García Lorca, Machado, Henríquez, Wilde, Darío, Byron,  Huidobro
Ellos no cedieron
Ellos no se silenciaron
Ellos aun vociferan pasión, lucha, locura
¿Estas allí Dios de lo omnipresente?
Yo que siempre estoy donde no debo
   …. Y viceversa
Yo que creía en ti
Yo te pregunto: ¿estás allí?
No te veo
No te siento
Pero las siento a ellas
Las veo en cada verso que nutren mis propias letras
Allí están las omnipresentes Mistral, Pizarnik, Storni, Parra, Bombal,  De la Cruz
Siempre han estando
No se han ido
Sus pulsiones y aconteceres las hacen presente ayer, hoy y mañana
Nos abandonaste Oh Dios
Nos has cambiando por el Mall
Tanta guerra
Tanta hambre
Tanta injusticia
Tanta indignidad
Han sobrepasado tu benevolencia
Tu suprema paciencia se ha extinguido cual bosque amazónico
Responde
Tienes miedo
Estas coludido con los puñeteros de siempre
Te has hecho amigo de los que llevan cruces de oro en templos calefaccionados
Te has amigado con el poder
Oh Dios
Te acomoda el dogma que te hace poderoso
Cediste a los ateos que no creen en dioses silenciosos y temerosos
Dónde transitas Oh Dios
Has bajado el puño revolucionario para firmar tratados de libre comercio
Dónde transitas Oh Dios
Has dejado a tu pueblo, a tus pobres
Los entregaste a  las leyes del mercado, a esa huesuda mano invisible que lo regula todo
A la leyes de los burgués
Extraño tu pasión
Extraño tu vocación libertaria
No eres Ernesto Cardenal, ni Mario Benedetti
No eres Roque Dalton o José Martí
Oh Dios
Hazme saber que estoy equivocado – como siempre lo estoy-
Hazme saber que estas a pie firme con tu pueblo
Que caminas con los sedientos de justicia
Que aborreces al poderoso
Que desconoces el nombre: MERCADO
Oh Dios
Dios de lo simple
Dios de quarks y el leptón
Dios de la mariposa y la montaña
Dios de la Amazonas y el Nilo
Dios del universo y el prostíbulo
Dios del campo y la industria
Dios la revolución y la paz
Dios del color y el silencio
Dios del bosque virgen y  el desierto
Dónde estas
No calles
Tu silencio aturde
Tu ausencia angustia
Si ya renunciaste notifícame con el receptor judicial
Porque si tu renuncias
          … yo renunció
Por Juan A. Rojo